
El alma y la esencia es única, no se modifica por muchos intentos que se hagan, por mucho que se quiera disfrazar u ocultar tras caretas innecesarias. El tiempo y la vida, sin duda son el simple escenario para hacer y deshacer, para tejer y para desjeter, para unir y para desunir, para atar y desatar. El problema, claramente es que nuestros nobles guerreros internos, nos hacen perder batallas y ganar otras de gran relevancia que nos empapan y llenan en forma temporal, pero no siempre nos llenan las entrañas.
Angeles y demonios, sin relación con la literatura y la época, nos acompañan día a día....Nos hacen caer, tocar fondo y ponen dos caminos en nuestras narices después de cerrar la puerta: sigues en el fondo o te pones de pie y sigues. Claramente, la vida con toda su belleza, no es para mantenerse en oscuridades, debemos luchar con nuestros demonios y abrazarnos a nuestros ángeles - protegiéndonos bajo el calor de sus alas -, creyendo fielmente en que los primeros no reflejan nada de tí y los segundos son capaces de verse, como un espejo, en tu mirada, con amor y cariño único, indescriptible a veces por la fuerza interna que se posa en el corazón.
Los guerreros se encuentran en vida. Los demonios quedan estancados para morir en sus vasijas.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada